A partir de este otoño, según confirmaron diversos especialistas consultados el desarrollo de la varroa resistencia al amitraz, cumafós y flumetrina, se ha extendido y acelerado de forma exponencial y pone en duda la viabilidad de las estrategias sanitarias actuales. Pero nadie hizo nada al respecto. Ahora la rotación de acaricidas no garantiza el volteo y el problema amenaza con descontrolarse.
Sobre la cuestión Portal Apícola consultó a dos especialistas que expresaron su punto de vista para nuestro medio. Por un lado Carlos Benedetti, titular de Laboratorios Lavet, efectúa “Consideraciones sobre resistencia de varroa a distintos principios activo”, donde expone criterios y vicios de la práctica sanitaria habitual en los colmenares argentinos.
Por otra parte, el español Antonio Gomez Pajuelo, reconocido consultor apícola internacional, ahonda en las complejas circunstancias que involucra el control de la varroa, en su informe “Eficacia en el control de varroa”, que también se desarrolla en esta presentación.
La varroaresistencia se ha acelerado y ampliado gravemente en Argentina, por lo que el manejo de los fundamentos de la problemática se tornará cada vez más importante en la defensa de las colmenas, junto a la creciente necesidad de monitoreo de la insfestación en los colmenares.
Resistencia de varroa a diferentes principios activos
Escribe para Portal Apícola: Carlos Benedetti
Titular Laboratorios Lavet - lavetsrl@ciudad.com.ar
En los últimos tiempos, en casi todos los ámbitos relacionados con la actividad apícola, hay un tema dominante y tiene que ver con la “RESISTENCIA DEL VARROA A LOS MEDICAMENTOS” y no voy a ser menos a la hora de los comentarios, pues creo que sin duda alguna es preocupación máxima para los apicultores, que en medio de tanto drama para sobrevivir a los avatares de la economía, acompañado por los vaivenes climáticos, hay que agregar, la presencia cada día mas intensa de los ácaros en los apiarios.
Así también pienso que hay que buscar otra visión, pues ¿será la solución cambiar los principios activos como única alternativa a la resistencia? es preocupante que desde algunos ámbitos públicos como privados, recomiendan tratamientos en otoño con acaricidas de síntesis y luego con orgánicos, y en primavera reiterar esos manejos. Es factible poner en práctica esos manejos con la inversión que conlleva, no solo por la compra de los medicamentos sino por tantas veces que hay que ir a los apiarios y la cantidad de mano de obra necesaria?
También se habla de monitoreos; ya se conocen fehacientemente los métodos de análisis para que productores de más de 300 ó 500 colmenas los puedan realizar y obtener resultados creíbles?. De ser viables todos estos pormenores, estaríamos frente a una Apicultura floreciente.
Tengo que agradecer la cantidad de invitaciones a participar de Jornadas Sanitarias a lo largo de todo el país, sobre todo por la posibilidad de recabar información de los problemas “a campo“ y con ello, sacar algunas conclusiones que deseo compartir. Hay un denominador común y tiene que ver con el desconcierto, de que tal ó cual es el mejor acaricida, alguien propone la solución mágica de esas que se resuelven “con una sola aplicación” y tras ella van todos los amigos.
Hoy estoy en condiciones de reafirmar lo que vengo diciendo desde hace más de 27 años y es que “el mejor medicamento para la sanidad apícola es el OJO DEL APICULTOR “.
Comenzando por conocer el ciclo de vida y reproductivo del varroa, tenemos una de las mejores armas para combatirlo, pues sabiendo que el único lugar donde se produce el ciclo reproductivo es en el interior de las celdas operculadas nos está diciendo que hay que tratar de matar la mayor cantidad de varroas en el menor tiempo posible y en todos aquellos momentos en los que no haya celdas operculadas.. Luego y de acuerdo a lo que esa cámara de cría que estamos revisando nos dice, debemos implementar el tratamiento más acorde a ese tiempo apícola. Además tenemos que relacionar con los cambios climáticos, que favorecerá o no el incremento de postura de la reina. También debemos relacionar con el manejo que está efectuando la región.
Otro punto de gran importancia, es la utilización indiscriminada de cuanto principio activo tenemos a nuestro alcance y muchas veces sin saber el origen ni la concentración ni los momentos mas aconsejados para el uso de los mismos.
Sería sumamente importante que quienes tienen la función de orientar y asesorar a los apicultores, lo hagan teniendo muy en cuenta que todos y digo bien, todos los productos que hoy están inscriptos y aprobados por las autoridades sanitarias, tengan la misma posibilidad de ser incorporados en los tratamientos, pues parecería que hay “algunos productos mas aprobados que otros” y que si esos no responden adecuadamente a lo esperado hay que intentar probar con otro y con otro y con otro y el resultado final es la desazón de los apicultores.
También de debería informar a los apicultores, algunos de los causales de la resistencia a los Acaricidas y tiene que ver con la sobre exposición del principio activo durante un tiempo prolongado por demás , a los ácaros; a medida que transcurre el tiempo, algunos principios activos van perdiendo potencia y eso puede conllevar un acostumbramiento progresivo del ácaro a ese activo, con la consecuente transmisión a sus herencias, de mecanismos de resistencia.
Además de la exposición excesiva, la preparación artesanal con variadas concentraciones de los mismos, puede ocasionar que se activen mecanismos de resistencia. O acaso no hemos visto mas de una vez, distintos elementos de soporte colgados ó colocados sobre los bastidores que oportunamente tuvieron un acaricida y al ir perdiendo actividad dentro de la colmena, posibilita la resistencia. Y es cierto, en muchos países se repite este problema, acaso por que en todos se cometen los mismos errores y llegamos al tiempo en que no hay ningún producto confiable.
Creo que no todo está perdido, sino que tenemos que tomar con seriedad la realización de tratamientos, con una previa estrategia, luego de analizar todas las variables antes descriptas a la hora de decidir qué método y qué producto vamos a utilizar.
Siguiendo con esta línea de pensamiento, lo ideal es matar la mayor cantidad de varroas en el menor tiempo posible y por sobre todas la consideraciones, hacerlo en los momentos en los que la postura está en su mínima expresión ó en ausencia de postura, como ocurre con los enjambres, los núcleos, los paquetes y en casos extremos, hasta podemos enjaular la reina para interrumpir, la postura.
Si comenzamos a tomar estas precauciones, mucha de la resistencia se podrá controlar; caso contrario, seguiremos malgastando principios activos y cada día más nos han de inducir a aplicar acaricidas todo el año, lo que hará inviable la actividad apícola
Eficacia en el control de varroa
Escribe para Portal Apícola: Antonio Gomez Pajuelo
Consultor Apícola Internacional - antonio@pajuelo.info
El tema de la eficacia de los tratamientos contra varroa creo que es más general, así que allá va mi aportación, siempre desde la óptica de mi experiencia en España, por si les sirve algo.
Cualquier tratamiento puede ser o no eficaz, o serlo más o menos dependiendo de varios factores:
Uno es la misma varroa que nos ha invadido el colmenar, no conocemos su procedencia y puede tener diferentes niveles de resistencia a algunos tratamientos. Las resistencias más frecuentes en España son a la familia de los piretroides, o piretrinas: fluvalinato, tau fluvalinato, flumetrina, acrinatrina… Algunos trabajos realizados en otros países citan resistencias parciales al amitraz, y al coumafos. El amitraz se usa en España y mi experiencia es que. De momento, no ha dado problemas. No tengo constancia de otras resistencias en España. Por desgracia las varroas no vienen con una etiqueta en la pata indicando a qué son sensibles ni en qué grado, por lo que si se utiliza una molécula problemática después del tratamiento se han de verificar los resultados
Otro motivo de falta de eficacia puede ser la mala dosificación del principio activo, esto es más fácil en los procedimientos artesanales porque en la preparación del tratamiento a veces no se cuenta con los conocimientos adecuados (alguna fabricación artesanal ha intentado homogeneizar un producto graso en un medio acuoso, o ha homogeneizado mal la mezcla, o ha infradosificado o sobredosificado el principio activo, o ha utilizado materias primas inadecuadas o caducadas…); la fabricación artesanal tampoco cuenta con el equipamiento de la industria farmacéutica. Pero trabajando cuidadosamente se pueden conseguir buenos resultados artesanales.
Y la industria farmacéutica no está libre de errores de fabricación, ha habido problemas de infradosificaciones en algunos lotes de preparados farmacéuticos contra varroa. Ante una sospecha de este tipo cabe anotar el número de lote o de lotes de fabricación del producto empleado y enviar algunas unidades a analizar a un laboratorio para verificar la correcta dosificación.
Parte de esta falta de eficacia por mala dosificación puede ser debida al distinto vigor de las colmenas. Los preparados farmacéuticos se dosifican a peso vivo del animal, y a veces tenemos colmenas con cantidades de abejas bastante dispares. Y tenemos cantidades variables de cría de zánganos, que es donde varroa tiene más éxito reproductivo porque el ciclo es 3 días más largo; por tanto, si queremos proteger a la colmena durante 2 tandas de cría operculada (18 días) más los 4-5 días que varroa está externa (fonética), sobre las abejas, cuando haya mucha cría de zángano el tratamiento se debe alargar una semana más (total unos 30 días mínimo).
Y, aunque se elija el componente activo adecuado y se dosifique bien, puede haber falta de eficacia por mala aplicación o por cambios meteorológicos importantes. Todos los productos son más activos si están en la zona de actividad de las abejas, que los repartirán adecuadamente. Si se colocan fuera del contacto con las abejas, o si hay condiciones meteorológicas que dificultan ese contacto (mucho frío, mucho calor) la eficacia será menor, pudiendo llegar a ser insuficiente.
Y luego están los vecinos. De nada sirve hacerlo todo bien si luego tenemos un colmenar cerca que está lleno de varroa. Nuestras abejas, y más si hemos saneado el colmenar, irán al robo de miel de las colmenas flojas vecinas, y cargarán con las varroas correspondientes. Con lo que cuando nuestro buen tratamiento haya acabado estaremos ingresando diariamente una serie de varroas que harán que en poco tiempo volvamos a estar con una población de varroa similar a la que teníamos antes de tratar, incluso veremos morir de varroa colmenas que un mes antes estaban perfectamente tratadas contra varroa (experiencia personal).
Por ello la única solución es elegir unas cuantas colmenas antes del tratamiento y verificar su nivel de varroa, por el método que estimen oportuno (aquí estamos en las mismas que con los tratamientos, hay métodos más fiables y otros menos). El método elegido ha de ser reproducible, ha de dar resultados semejantes en la misma colmena si se mide en días sucesivos, y tendrá un protocolo estricto de aplicación (sobre 200 abeja de la cámara de cría, sobre 100 crías operculadas del 1/4 superior delantero de uno de los cuadros que dan a la piquera…) que se ha de seguir siempre igual. Particularmente yo prefiero el de la “biopsia” por desoperculación de cría de obrera. Les adjunto un artículo de métodos de detección de varroa. Los resultados deberán ser anotados, y deberá volverse a hacer la misma operación al acabar el tratamiento, con lo que tendremos la eficacia del tratamiento.
Es preciso estar siempre muy atentos a la evolución de varroa, y realizar sondeos de su presencia en nuestras colmenas al menos cada 2 meses, y con más frecuencia si hay cerca colmenares con altas poblaciones de varroa.