Por cada kilo de miel se obtiene el 1 ó 2 por ciento de cera. Mercados y situación actual.
La cera de abejas es un producto segregado por las abejas de entre 12 y 18 días de edad, en forma de pequeñas escamas redondeadas, en 4 pares de glándulas que tienen en la parte inferior de los 4 últimos anillos del abdomen.
La cera de opérculos se presenta más o menos melada a la salida de la extracción de miel. Cuando está recién extraída se puede separar bien de la miel por centrifugación, cuando pasa el tiempo parte de la miel cristaliza sobre la superficie de los opérculos y la separación es más difícil. En este caso puede separarse más o menos mediante la aplicación de calor; pero se debe procurar que no sea excesivo para evitar la pérdida de aromas que la harán menos atractiva para su uso posterior con las abejas.
La cera de opérculos es la más clara que hay en el mercado y la más apreciada por el apicultor, ya que no tiene tanto deterioro como la de panal en su conservación y procesado. Y, lo que es muy importante hoy día, no acumula residuos de los tratamientos efectuados a las colmenas con acaricidas contra varroa ni ningún otro agente. Sin embargo es menos elástica que la de panal, y da láminas más quebradizas.
Lo que llamamos panal de cera tiene una composición compleja, que cuando se retira de la colmena puede ser alrededor del 50 % de cera y el resto de impurezas (camisas, polen...)
El panal de cera puede deteriorarse con bastante facilidad, tanto en el almacenamiento, como en los procesos de extracción y separación de la cera, se han de tener en cuenta las condiciones de conservación de las características propias del producto. El panal de cera puede enmohecerse, enranciarse y puede ser atacado por polillas, ratones... Para evitar estos problemas debe procesarse rápidamente, o conservarse en lugar adecuado con, a lo sumo, fumigación con vapores de azufre.
Cera de calidad
Para la producción de Cera con buena calidad, es fundamental tener en cuenta cuestiones muy importantes como las que se describen a continuación.
- El calentamiento prolongado puede dañar la cera y oscurecer su color.
- La cera no debería ser calentada en contenedores hechos de acero, aluminio, zinc o cobre porque estos metales hacen que se oscurezca. El acero inoxidable es el más adecuado.
- Los panales que contengan miel fermentada no deben derretirse para evitar que la cera tome el olor.
NOTA COMPLETA EN EL APICULTOR 87 |