Cuando
leemos o nos hablan de colmenas con doble reina, los apicultores nos
imaginamos al instante algo muy complicado, difícil y trabajoso.
Pero el sistema que quiero explicar ahora es simple, y sobre todo,
muy eficaz a la hora de cosechar miel.
Este método es tan simple que hasta un principiante puede aplicarlo
con éxito si es que hace racionalmente y con cuidado los trabajos
que demanda. El premio es una mejora significativa de los rindes en
la cosecha. Tres
ideas básicas
Antes que nada, debemos reflexionar sobre algunos conocimientos
que ya están probados en forma científica y práctica
y que debemos valorar a la hora de aplicar este método.
Por supuesto que hablamos de cosas que ocurren en colmenas que tienen
las tres condiciones fundamentales en toda colmena: Sanidad, reservas
de alimento y buena reina:
1) Cuando
el aporte de néctar y polen aumenta, la reina responde
aumentando la postura.
2) Los huevos que pone la reina se transforman en pecoreadoras
unos 40 días después: Son 21 hasta el nacimiento
y unos 18 más hasta que salen a recoger néctar.
3) El investigador FARRAR, descubrió que a mayor población
de la colmena, mayor eficiencia de producción de miel.
Es preferible tener una colmena de 60.000 abejas y no 2 de 30.000,
ya que cada vez que estas dos producen 2,36 kg de miel cada una
–4,72 kg en total-, la de 60.000 está produciendo
6,16 kg, es decir que si las fusionamos producimos 1,44 kg más
que individualmente. En otras palabras y para que quede en claro:
si las de 30.000 abejas dan entre ambas 47,2 kg, la de 60.000
nos daría 61,6 kg. Todos los apicultores sabemos que esto
es así, aunque tal vez no lo medimos nunca.
Cantidad
de abejas |
Producción
proporcional |
15.000 |
1
(se toma como base para medir el resto) |
30.000 |
2,36 |
45.000 |
4,44 |
60.000 |
6,16 |
Fig 1. Aumento
proporcional de la producción tomando como 1 la de 15.000
abejas
4) La cría
consume miel. Para comprobarlo podemos pesar con una balanza dos
colmenas muy similares y luego sacarle la reina a una de ellas
y seguir pesándolas una vez por semana. Veremos como la
colmena huérfana aumenta rápidamente de peso. La
diferencia es el consumo de la cría y que las nodrizas
se convierten en pecoreadoras a medida que la cría es operculada
y salen al campo a recoger néctar.
5) Si comparamos la población de una colmena grande, digamos
60.000 abejas y una chica de 30.000, veremos que si las dos tienen
reinas similares, es decir que ponen casi la misma cantidad de
huevos por día, las nodrizas necesarias en cada colmenas
deberán ser, necesariamente, casi la misma cantidad. Supongamos
que tienen 10.000 nodrizas cada una, es decir que la colmena chica
tiene 10.000 nodrizas en 30.000 abejas y la otra también
10.000 en 60.000 individuos, por lo tanto la chica tiene 20.000
pecoreadoras y la grande 50.000. Necesariamente tiene que haber
una diferencia de cosecha muy importante..
Si reflexionamos
sobre estas ideas básicas, podemos concluir que:
a) La curva de población de la colmena va atrasada unos 40
días con la de disponibilidad de néctar en el campo.
Ver Fig. 2
b) Cuanto más población tengamos en las colmenas más
cosecharemos.

Logra
las abejas necesarias en el momento necesario
Todos queremos tener muchas abejas en el momento justo de la cosecha,
pero sabemos que si “apuramos” a la colmena en la primavera,
nos consume muchas reservas y que si la población se nos
atrasa, cosechamos poco.
Las estrategias que se han ideado para lograr o por lo menos compensar
estos problemas han sido muchas y variadas, por ejemplo el secuestro
de la reina, bloqueo de la cámara de cría, colmenas
con dos reinas, etc.
La idea que propongo es “fabricar pecoreadoras” en la
primavera para que cosechen miel en el verano.
La práctica
del manejo con dos reinas en la primavera
Lo que vamos a contar no significa, de ninguna manera, tener dos
reinas permanentemente en la colmena. Podemos resumirla diciendo
que hay dos reinas poniendo huevos (fabricando pecoreadoras) cada
cual en su cámara de cría en la primavera ; pero una
sola en la temporada de cosecha gracias a que se fusionan esas dos
cámaras.
Los pasos
a seguir:
1) Dividir la colmena en el momento propicio o hacer núcleos.
Para ello debemos elegir el método que nos convenga económicamente
tomando en cuenta el tiempo del que dispongamos, la zona, etc.
Si tenemos cerca una zona de monte con floraciones tempranas podemos
hacer núcleos tempranos o podemos hacer núcleos
o divisiones de otoño si dominamos la técnica para
ello. Otra opción puede ser la división temprana
de la colmena poniendo en la parte huérfana una reina fecundada
o el método que crea conveniente cada apicultor.
Tengamos en cuenta que en otoño se consiguen reinas fecundadas
con mayor facilidad que en primavera temprana y tal vez mejor
fecundadas y a menor precio. Lo ideal, desde el punto de vista
del material necesario, es hacer divisiones verticales (ver fig.
3) ya que sólo nos demandan una entretapa ciega con piquera
para atrás o lateral. Si hacemos divisiones horizontales,
que son mucho mas cómodas para trabajar, necesitaremos
otro piso y otro techo con lo que se nos encarece el material
necesario.

2) Hacer crecer esas divisiones o núcleos al máximo
en la primavera. Para ello utilizar el método usual en
los paquetes de abejas, es decir el poncho y jarabe estimulante
(ver fig. 4); la alimentación de estímulo; el control
sanitario y el uso adecuado de sustitutos de polen si este no
está disponible en el campo o el uso de algún polivitamínico
adecuado. Todo ello con los cuidados necesarios para que no falte
alimento y la sanidad esté controlada. Recordemos que todo
estímulo temprano requiere reservas alimenticias y sanidad.

3) Aquí viene el paso fundamental y que más dudas
crea en este sistema de producción: 15 ó 20 días
antes del flujo principal de néctar, (Para esto debemos
conocer la curva de floración de nuestra zona), fusionamos
las divisiones o la colmena con uno o más núcleos
por medio de la técnica del papel de diario que es rápida
y efectiva y consiste en superponer las dos cámaras intercalando
una o dos hojas de papel con dos o tres perforaciones muy pequeñas.
(ver fig. 5) En ese momento eliminamos la reina más vieja
o que peor postura tenga. Hay una variante que es fusionar y dejar
que las abejas la eliminen ellas ya que teóricamente quedará
la más fuerte y joven, con lo que nos ahorramos el trabajo
de buscarla en un momento de la temporada en el que el tiempo
no nos sobra. Otra posibilidad es que si la reina a retirar es
buena, podemos destinarla a cambiar la reina de otra colmena o
hacer un núcleo pero en este caso sería una contradicción
porque estamos sacando abejas del sistema productivo en el momento
en que más las necesitamos. La reina sobreviviente quedará
en la cámara de cría –un solo alza estándar-,
bajo la rejilla y los cuadros de cría que sobran se pondrán
inmediatamente arriba de la rejilla para que nazcan las abejas
y ese alza se convierte entonces en melaria.

Conclusión
Una vez terminado este trabajo hemos logrado una población
muy fuerte de la colmena y podemos hacer una síntesis de
los beneficios del sistema :
a) Aumentamos la población de la colmena y con ello la eficiencia
de cosecha en el momento apropiado. Las nodrizas que sobran, (digamos
las que atendían la cría de la reina eliminada), se
convierten en pecoreadoras. Tendemos así a unificar la curva
de población de pecoreadoras con la curva de aporte de néctar
del campo.
b) Disminuimos el consumo interno de la colmena ya que al quedar
una sola reina poniendo, el consumo de la cría es menor que
cuando teníamos dos reinas.
c) Obtenemos un cambio de reina anual, ya que si la división
la hacemos con una reina fecundada o celda real, esta reina nueva
seguramente será la que quede luego de la fusión.
d) En extensas zonas apícolas no se consiguen campos para
poner colmenas; con este sistema podemos disminuir la cantidad de
apiarios necesarios.
Pero debemos
evaluar las dificultades del sistema que son, fundamentalmente,
de tipo cultural ya que todos, o casi todos los apicultores hemos
crecido colmena a colmena y nos parece un sacrilegio eliminar colmenas;
pero: ¿para qué tenemos colmenas?. Si la respuesta
es para producción, creo que no hay dudas de lo que tenemos
que hacer.
Por otro lado, la pregunta frecuente es ¿por qué eliminar
o sacar una reina?. La respuesta está en el desarrollo de
la nota: La cría consume miel y hace que se dediquen abejas
a cuidarla; si restringimos la postura, las abejas nodrizas que
sobran salen al campo a buscar miel que termina en los tambores
y no producimos abejas que llegarán tarde a traer néctar
del campo. Esta es la diferencia fundamental con el sistema clásico
de dos reinas durante toda la temporada. Además de que evitamos
el complicado manejo de las dos cámaras en plena cosecha,
no producimos abejas innecesarias a fin de temporada porque llegarán
tarde a ser pecoreadoras y no harán otra cosa que consumir
reservas.
En cuanto al trabajo, evidentemente aumenta durante el otoño
o la primavera, según cuándo hagamos las divisiones
y también al momento de fusionar esas divisiones; pero luego
las colmenas a atender son muchas menos.
Todo es cuestión de animarse y probar en un colmenar: La
mitad con el método clásico de colmenas individuales
y la otra mitad fusionando según este método.
Contando las alzas cosechadas en cada mitad tendremos la respuesta.
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* Jorge
Cordero
Arquitecto
Docente EGB y Polimodal
Instructor de Formación Profesional (Apicultura)
Miembro del Grupo Cambio Rural "El Enjambre"
jorgecordero@lagunaalsina.com.ar |
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Bibliografía:
“Fundamentos de la producción apícola moderna”
. Ing. Agr. Norberto García Girou
“Apicultura” Jean Prost
(*)Escribe
para Apicultura.entuPC
Arq. Jorge Cordero |