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Según investigaciones personales de Luis Scarano, el mismo
apicultor de Chivilcoy que en Portal Apícola
alertó certeramente sobre la contaminación de la cera
con nitrofuranos, surge esta nueva hipótesis: los metabolitos
de nitrofuranos contaminarían la miel menos desde la cera
estampada que desde la cera labrada.
De confirmarse científicamente esta hipótesis, además
de desopercular en frío como una forma de disminuir la contaminación
con nitrofuranos, otra de las medidas de seguridad podría
consistir en la eliminación o el paulatino reemplazo de todos
los marcos más viejos, para comenzar a trabajar con cuadros
nuevos de cera estampada.
Esta diferencia entre potenciales de contaminación entre
la cera labrada y cera estampada puede percibirse como un atenuante
del grave problema descubierto al confirmarse la contaminación
de las ceras con nitrofuranos. Siempre y cuando las ceras que aportan
las abejas al estirar los panales no siga incrementando la contaminación
de la cera.
Aunque todavía no existen estudios, ni siquiera informales,
sobre el porqué de esta diferente contaminación en
ceras labradas y estampadas, algunos estampadores hicieron referencia
al uso de ácidos para blanqueo que podrían estar interviniendo
o a los procesos de decantación a que se somete la cera de
opérculo en los pasos previos al estampado.
Las experiencias realizadas por Scarano, con apoyo técnico
de un laboratorio apícola, recorrieron el camino inverso
ya que se partió de la idea de contaminar miel “limpia”
con nitrofuranos provenientes de cera.
Una
experiencia
Otro apicultor
de la zona hizo una primera cosecha y le salió nitrofuranos
de alrededor de 2ppb. Este apicultor, alertado por los resultados
de la experiencia de Scarano, cambio el 70 por ciento de la
cera labrada por cera estampada y desoperculó en frío
en la segunda ronda de su cosecha.
Según confió a Luis Scarano este productor,
el resultado fue que los análisis de esa miel “le
diagnosticaron nitrofuranos no detectables”.
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Entre
distintas pruebas relatadas por el propio Luis Scarano a Portal
Apícola, una consistió en tratar de contaminar
miel con cera estampada de un productor que tenía entre 2
y 3 ppb de nitrofuranos: “Partimos con miel de 0,3 ppb, o
sea prácticamente no detectable, y tratamos de contaminarla
con nitrofuranos. Esa misma miel, sin nitrofuranos mezclada con
cera estampada, (estampada a partir de mi propia cera de opérculo)
dio 0,50ppb de nitros, o sea que aumento muy poquito, casi nada”,
destacó Scarano.
El apicultor de Chivilcoy sostuvo además que “parecería
que en el proceso que se solidifica la cera y después en
el proceso de estampado que se vuelve a calentar disminuye muchísimo
la concentración de nitrofuranos en miel”.
Scarano indicó además que sí sería significativa
la presencia de metabolitos de nitrofuranos en la cera labrada,
con su consecuente traspaso a la miel.
La experiencia que llevo al apicultor a realizar esta aseveración
fue la siguiente: “Miel sin nitrofuranos, de un cuadro con
menos de 0, 5 de ppb, mezclado con un pedacito de cera labrada,
(que no era más de un 1/8 del marco), dio resultado de 0,86
ppb.”
Sin
respuestas oficiales
Resta esperar que alguna instancia con solvencia científica
y aval oficial constate fehacientemente la experiencias realizadas
de modo voluntario por un apicultor entusiasta. Por lo pronto,
es loable que los apicultores indaguen y trabajen en busca de
soluciones que no aparecen desde los sectores oficiales.
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“Al
analizar esta miel –prosigió Scarano- registró
un aumento de 0,3 ppb a 0,86 ppb, con ese pedacito de marco de cera
labrada”.
Según el apicultor, la misma miel libre de “nitros”,
expuesta con un 1/8 de un marco labrado que tenía miel con
una contaminación de 2 a 3 ppb, dio 1,57 ppb. “O sea,
la miel de 0,3 ppb aumentó a 1,57 ppb”, expresó
Scarano sosteniendo su tesis y dijo a continuación: “Aparentemente
la conclusión es que en cera estampada de opérculo
no hay nitrofuranos
y si hay es muy poco, pero parece que sí el contaminante
esta concentrado en cera labrada”.
La experiencia también se realizó con distintas marcas
de cera estampada y arrojó resultados similares. “Después
tratamos de contaminar esa misma miel de 0,3ppb con un pedacito
de cera estampada de otra marca y se fue a 0,36 ppb, o sea que prácticamente
no se movió, como ratificando que en cera estampada no se
conserva el nitrofurano. Luego probamos con otra cera estampada
de otra marca y la misma miel se fue a 0,44 ppb, que también
es un valor muy cercano a 0,3ppb, o sea que prácticamente
no la contaminó”, confirmó Scarano.
Finalmente, el apicultor narró a Portal Apícola
que “también tomamos cera estampada a partir de opérculos
del productor que tenía entre 2 y 3ppb de nitrofuranos. Con
el mismo procedimiento expusimos esta cera estampada a la misma
miel sin contaminar y luego de analizarla sólo se fue a 0,41
ppb.”. Scarano describe de este modo como la cera estampada
a partir de panales muy contaminados, luego del proceso, no contamina
a una miel limpia.
A modo de cierre de sus indagaciones, el productor destacó
que son sólo “experiencias” y que se podría
concluir de modo hipotético en que “aparentemente diríamos
que en la cera estampada y en la cera de opérculo no se conserva
el mismo nivel de nitrofuranos que en la cera labrada, que es muy
superior”, según indicó a Portal Apícola.
Recursos
contra los nitrofuranos
Como fuera expresado
por nuestro Portal, el desoperculado en frío es uno de los
posibles resguardos al problema de la contaminación ( ver:
Indicios de Nitrofuranos en la cera).
A partir de estas nuevas experiencias, el apicultor dispondría
de nuevos recursos para atenuar las posibilidades de contaminación
con nitrofuranos.
La hipótesis aquí, siempre tentativa, sería
que la combinación de eliminar marcos viejos más el
desoperculado en frío hace que no se detecte en la cosecha
el nitrofurano.
En palabras de Scarano, “una de las medidas sería eliminar
todos los marcos más viejos que uno tiene, por ahí
no es posible eliminar todos los marcos labrados para la cosecha,
porque el productor grande tendría que hacer una fundición
de marcos tremendos, el estampado y lo mas oneroso sería
lo que la abeja necesita para estirar todo eso de nuevo. Pero, por
ahí, una de las medidas que habría que tomar sería
eliminar los marcos más viejos, que por el color uno los
identifica”, informó el productor.
Resta esperar que alguna instancia con solvencia científica
y aval oficial constate fehacientemente la experiencias realizadas
de modo voluntario por un apicultor entusiasta. Por lo pronto, es
loable que los apicultores indaguen y trabajen en busca de soluciones
que no aparecen desde los sectores oficiales.
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