APICULTORES ARRINCONADOS
Un Proyecto de Ley que exige todo y garantiza nada

Portal Apícola (07/07/08) El proyecto de Ley Apícola gestado en la SAGPyA optimiza las condiciones para la proliferación de “favores”, “amiguismo”, “negocios” y otras formas de discrecionalidad que atan burocráticamente al apicultor y lo dejan dependiente de los “deseos” de los funcionarios.


El proyecto de Ley Apícola exige a los apicultores el cumplimiento de innumerables condiciones registrales, burocráticas y productivas a su entero costo y gasto. Y obliga a los funcionarios a hacerlas cumplir, bajo la amenaza de graves sanciones.
En cambio, cuando habla de “beneficios” (debería hablarse de “derechos”) enumera una serie de destinos para rubros tan diversos, que permite que los fondos sean usados casi en cualquier cosa, inclusive en ayudas directas a los apicultores. Pero siempre bajo un condicional “podrán” (o no podrán).
Así, los insalvables “deberán” que obligan sin escapatoria a los apicultores, se transforman en discrecionales “podrán” (o no podrán) que dispensarán los funcionarios o autoridades designadas al momento de otorgar los beneficios.

Como la realidad demuestra que las necesidades siempre superan a los recursos para atenderlas, el Proyecto de Ley deja a criterio indeterminado de los burócratas o de funcionarios, designados por “lobby” ó a “dedo”, elegir qué apicultores reciben los beneficios que estipula el Proyecto y quienes se quedan sin ellos. Esto en caso que los 20 millones de pesos que prevé el Proyecto se destinen a ayudar directamente a los apicultores, cosa que tampoco está garantizada.

Sanciones
Con todas las exigencias que plantea el Proyecto de Ley, inevitablemente aparece un extenso capítulo de “sanciones” que se corresponde con las obligaciones de los apicultores. Castigos que van desde la eliminación del registro del apicultor hasta 100 mil kilos de miel. En cambio, claro, no pueden existir sanciones para funcionarios que sólo “podrán”, o “no podrán”.

En conclusión, el Proyecto de Ley Apícola obliga al apicultor, por un lado, a cumplir con un cúmulo de exigencias onerosas y costosas, que el funcionario queda obligado a exigir o sancionar. Y en compensación, deja a consideración del funcionario los beneficios que “podrán” (o no) otorgarse al apicultor.
¿Cómo hará el apicultor entonces para “convencer” al funcionario de ser el destinatario de beneficios? Obviamente, estas circunstancias que crea el Proyecto de Ley son una invitación permanente al “arreglo”, las “simpatías” y los “negocios”.
Pero además un Proyecto de Ley de este tipo puede usarse como herramienta de “disciplinamiento”. Porque, ¿qué productor alcanzado por una eventual Ley así se animará a discrepar….? Algunas reacciones de intolerancia a la difusión y a críticas del Proyecto parecen confirmarlo.

“Atomizar al sector, logrando la desinformación….”

Carta de César H. Mecchia, apicultor y dirigente cordobés de A.P.A.R.A.

Aparece nuevamente, en escena el Proyecto de ley Apícola que en aquel entonces 27/04/2004 circulaba en secreto por los pasillos de la Secretaría como EXPTE CUDAP: PROY: S01-0004051/2004 donde se promovía una auspiciosa presentación de un Proyecto de Ley que regulara la actividad apícola. Claro por supuesto, quedaba en evidencia en aquel momento una clara predisposición de las autoridades de la SAGPYA a no hacer partícipes a los productores en la toma de decisiones y siempre suscripto a un núcleo interesado. Denunciábamos por medio de A.P.A.R.A. el rechazo de aquel proyecto por ser "INCONSULTA Y PERJUDICIAL PARA EL SECTOR" donde se manifestaba un desconocimiento absoluto de la dinámica de la producción sometiendo al productor con exigencias imposibles de cumplir en las inestables condiciones económicas que viene sufriendo en los últimos tiempos. ...... Hoy me entero, por casualidad, gracias a ustedes..., que es "MÁS DE LO MISMO" quizás peor, con él mismo método de
antes y con otra coyuntura claro, donde casi el 60 por ciento ó más de los apicultores quebraron.
Se habla en tonos hipócritas haciendo alusión siempre a intereses ajenos y menos para defender al sector y utilizando siempre el doble discurso como incentivar las economías regionales y la inclusión social, en donde no contempla los reclamos fundamentales que venimos sosteniendo los apicultores desde hace tiempo donde estuvimos auto-convocados en reiteradas y multitudinarias asambleas realizadas desde la NITROMANIOBRA en distintas regiones del país y que se hicieron llegar a las autoridades nacionales en aquel entonces, cuando estaba el ex-presidente Néstor Kirchner, donde les requeríamos la intervención del Estado para regular el poder de mercado de las firmas exportadoras a través de un "precio sostén" (Junta Nacional de la Miel) imprescindibles para que los Apicultores Argentinos no sigamos soportando las brutales variaciones de precio pagados por nuestro producto. Siempre se buscó atomizar al sector, logrando la desinformación y crearles confusión a los apicultores -De esto tampoco habla el "nuevo proyecto" de ley apícola según dicen para el fomento y desarrollo de la actividad - ó para los intereses del negocio de unos pocos?, ¿Seguirá siempre siendo un círculo vicioso, ó ¿Los apicultores que quedamos, aprenderemos de una vez por todas de nuestros errores? "sin unión no hay fuerza"...¿Y, la SAGPyA seguirá con su política de mirar hacia otro lado ante las reiteras maniobras comerciales a la que se vino sometiendo a la Apicultura Argentina en los pasados años?.


Otras opiniones

Francisco, de Pehuajo - productor de miel
“Los mismos que destruyeron la apicultura y hundieron a miles de apicultores ahora quieren seguir currando con esta nueva ley, pero gracias a la soja que ha bajado la producción se van a quedar con las ganas o desapareceremos y los corruptos se quedaran con las ganas igualmente. Gracias, querida soja.”

Iván, de Córdoba, apicultor
“Se debe dar participación a todos y no que sólo unos pocos decidan el futuro de todos en su propio beneficio”.