LA APICULTURA EN CRISIS
La Expo de Azul hizo sonar la alarma
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Balance oficial // La situación del sector // Voces de los stands // Opinión
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Portal Apícola (10/07/08)
¿Será una bisagra en la apicultura argentina la expo de Azul 2008?. La pregunta no sólo tiene que ver con las circunstancias y el resultado de la mayor muestra apícola argentina, sino también con varios problemas centrales que el sector viene padeciendo desde hace tiempo.


Todos los años, con caídas y bajones, la Expo de Azul mandaba el mensaje contundente de que la apicultura saldría a flote, que se entraba en la temporada “con todo” y que con la próxima cosecha todo se solucionaba. En esta edición el mensaje esperado no se repitió.
Los organizadores expusieron un saldo positivo, desde la razonabilidad de un vaso medio lleno. Fue difícil llenar la mitad –dicen con razón- y hubo amplios justificativos para que no se llenara la otra.
Pero la realidad es que el vaso quedó por la mitad. Por primera vez desde que los apicultores recuerdan, Azul mandó a la apicultura argentina una señal distinta al “está todo bien, seguimos para adelante”.


Carlos Vignau, presidente del Centro de Apicultores de Azul, durante la inauguración.

El balance comercial de la Expo podría definirse con un “quedó ahí”. La mayoría salvó los gastos y varios se llevaron un leve saldo favorable. Pero también hubo quien se quejó con amargura.
La sensación de que hay cosas que no están funcionando no es nueva. Lo que es nuevo es la sensación de que ya no pueden seguir funcionando así, simplemente porque la relación entre gastos e ingresos empieza a dejar de lado las opiniones e impone la lógica más irreflexiva del “no se puede más”.

Balance oficial

Guillermo Franco, encargado de la organización de la Expo de Azul, sostuvo que: “El balance es positivo teniendo en cuenta todo lo que pasamos para realizar esta ExpoMiel, tenemos la satisfacción de poder haberla hecho, las carpas estuvieron instaladas por un mes y diez días”.
“Las empresas sabían que no iba a ser la ExpoMiel a la que están acostumbradas, pero no dejó de ser en ningún momento la ExpoMiel a la que los empresarios apuestan, donde hay asistencia de público y se pueden hacer negocios.”

Voces de los stands

  • “Vino la mitad de gente y vendí menos de la mitad (que el año pasado)”.

  • “Vendí más que en todas las otras ferias, pero también gasté mucho más”.

  • “El viernes y el domingo nos miramos las caras con nuestros empleados”.

  • “Hay demasiadas expos. Hay que replantearlas"

Respecto a la asistencia de público, Franco indicó: “Acá hubo pasillos llenos y ventas, la gente salía con elementos que habían comprado. Un ejemplo es una empresa que vende maquinaria apícola y que el día domingo antes de retirarse logró ventas con un empresario chileno y esto le redituó un trabajo de seis meses. Eso tiene la ExpoMiel.”
A modo de conclusión el organizador consideró que “de los 21 años nunca hubo tantas pruebas a superar como este año, somos concientes de que esta ExpoMiel no es lo que comúnmente sucede, pero el balance es positivo y la expo demostró que tiene su importancia y lo que significa para el sector apícola”.

La situación del sector

Durante la inauguración, el responsable del Programa Apícola Bonaerense, Ariel Guardia López fue contundente: “Vemos el desanimo en la producción y tratamos de dar respuestas”.
Antes, el presidente del Centro de Apicultores de Azul, Carlos Vignau enumeró el rosario de urgencias del sector, empezando por la “instrumentación de líneas de créditos subsidiadas al 6 por ciento anual, a 10 años y con 3 años de gracia” y alternativas para los productores que no califican crediticiamente.
Pidió que el Estado Provincial aporte fondos para que “junto al INTA, las universidades, el Ministerio, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, encuentren soluciones a los problemas sanitarios, especialmente en Buenos Aires.”
“Reclamamos -siguió Vignau- estar en igualdad de condiciones con el sector agropecuario, con un seguro que cubra contingencias climáticas, ese seguro nos hubiera permitido pasar esta tercera mala cosecha en distinta condición”.
Y no se olvidó de una necesidad ya histórica como el Instituto Provincial de Apicultura. “Debe ser realidad –dijo- le damos una oportunidad a la Ministra Débora Giorgi para que lo instrumente, para nosotros es trascendental, debe ser el lugar donde los productores y el sector exportador nos sentemos a negociar un precio sostén de la miel, con el Estado sólo como árbitro”.
Y hasta pidió por el incentivo de cultivos apícolas como la colza.

Ariel Guardia López, del Programa Miel Bonaerense: “Vemos el desanimo en la producción y tratamos de dar respuestas”.

Conclusión

Hoy la expectativa de producción apícola se sostiene sólo con la existencia de un precio de 7 pesos o más por kilo de miel. Y es más que nada con la esperanza que muchos productores mantienen viva para seguir en una actividad que conocen y quieren.
La apicultura argentina puede empezar a transformarse, sin redes de contención, en algo distinto a lo que era.
El impulso verbal del Plan Estratégico Apícola puede ser un síntoma de ello, si se tiene en cuenta que muchas veces lo que más se declama es lo que menos se posee.
El encuentro comercial apícola más grande del país, Azul edición 2008, dejó al descubierto esta situación.


Las postulantes a Reina Nacional de la Miel visitan a Portal Apícola y El Apicultor. La nueva Reina elegida resultó Marcia Yanel Lareia (al centro y de blanco), que llegó en representaciòn de la Municipalidad de Gral Belgrano (Bs.As.). La nueva soberana de los apicultores argentinos tiene 20 años, cursa tercer año de abogacìa y es Reina 2008 de los carnavales de su ciudad. Primera princesa fue elegida Natalia Acosta de Coronel Suárez y segunda princesa resultó Caterina Heredia de la ciudad de Ramallo, mientras que Miss simpatía fue elegida la representante del Centro de Apicultores de Azul, Maria Rita Barbalarga.


Expo Azul ya se fue

Para el análisis quedan situaciones del campo por todos conocidas, más desinformación, postergaciones y contratiempos climáticos.
Entonces regresan a nuestra memoria y nuestra retina, años anteriores, con stands rebosantes de insumos, servicios, comunicaciones, prensa grafica y los pasillos abigarrados de apicultores y a nuestros oídos el murmullo ensordecedor de voces de apicultores activos y entusiasmados.
No obstante (y a pesar de todo) en este Azul 2008, el espíritu de la colmena estuvo vigente, algo menguado es cierto, pero sostenido por el empuje de los que desean una apicultura fuerte y eficiente.
La apicultura merece el apoyo por el esfuerzo de los apicultores que trabajan en ella, que no consiste sólo en dinero, sino en el reconocimiento de una actividad sumamente digna.
El país los necesita, por eso mantengo la fe en que la Expo Azul del futuro encuentro vuelva a ser la que otrora fue.
Así lo deseamos todos.


Escribe: Omar Plischuk, expositor. (omarplischuk@hotmail.com)