| PRODUCTOS DE LA COLMENA
Se establecieron los parámetros para estandarizar el propóleos
Portal Apícola (11/08/08) Uno de los grandes requerimientos exigidos para la comercialización del propóleos fue elaborado, se trata de las normas IRAM-INTA, estas establecen los parámetros de calidad para el propóleos en bruto y los extractos de propóleos. Fijan el contenido mínimo de resinas, polifenoles totales y flavonoides, que son los principios activos del propóleos que le confieren sus propiedades antioxidantes, antibacterianas y antifúngicas, entre otras. Además, establecen el contenido máximo de ceras, impurezas mecánicas, plomo y arsénico que deben contener.
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Propóleos en bruto
Se estableció un 10 por ciento de humedad, 35 por ciento de cera, 5 por ciento de cenizas y 25 por ciento de impurezas mecánicas como máximos admisibles. Mientras que el mínimo de resina permitido es del 35 por ciento, 5 por ciento de compuestos fenolicos y el 1 por ciento de flavonoides.
En lo que respecta a contaminantes, el máximo de plomo admisible es de dos miligramos por kilo y el de arsénico de un miligramo por kilo.
Extractos de propóleos
El mínimo de materia seca permitida son 10 gramos cada 100 miliitros, mientras que de compuestos fenolicos y de flavonoides es de 0,25 gramos en 100 gramos.
El máximo de cera permitido es de dos gramos por 100 mililitros.
Mientras que el nivel de contaminantes admisibles es el mismo que en el caso del propóleos en bruto.
Desde el 2002
Las normas comenzaron a gestarse en el año 2002, cuando se conformó el Subcomité de Productos Agroalimentarios del Noroeste Argentino, en una reunión realizada en la Estación Experimental del INTA Famaillá. Si bien en un principio iban a denominarse Normas IRAM, debido al decisivo aporte de los técnicos del Programa Nacional Apícola de INTA fueron aprobadas como Normas IRAM-INTA.
Para la elaboración de las mismas se consideradas normas brasileñas, rusas y cubanas y se tuvo en cuenta la caracterización físico-química del propóleos argentino realizada en el Laboratorio de Agroindustrias del INTA Famaillá, en donde se analizaron más de 500 muestras de propóleos provenientes de diferentes regiones del país.
“Esta norma fue una de las bases para la incorporación del propóleos al Código Alimentario Argentino como suplemento dietario, porque la principal objeción de quienes estaban en contra era que el propóleos no estaba suficientemente estudiado y estandarizado”, señaló a Portal Apícola, Alejandro Álvarez, del INTA Famaillá.
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