Durante la primera quincena de julio en casi todo el país las temperaturas superaron ampliamente los parámetros habituales para la época. Este “veranito” en pleno invierno no permitió que se forme el bolo invernal con una prolongada permanencia, como habitualmente las abejas lo conforman.
“Estas condiciones anormales en cierta medida perjudicaron a los colmenares estacionarios y beneficiaron a los trashumantes, por que las abejas mantuvieron mas o menos su ritmo de trabajo”, explicaron a Portal Apícola desde la provincia de Buenos Aires. “Esta alteración de los ciclos normales de la colmena podría disparar sorpresas desagradables”, finalizaron.
También hay quienes sostienen que sí hubo postura de la reina, seguramente se han elevado los porcentajes de Varroa. Hace dos años pasó lo mismo y durante el año anterior se dio casi un 30 por ciento de mortandad de colmenas. “El apicultor debe estar muy atento a los porcentajes de Varroa y Nosemosis”, afirmó desde Rufino, Raúl Ibáñez. Y agregó: “Hoy el temor de los productores es que lleguen heladas tardías como sucedió el año pasado”.
Por su parte, desde el Programa Apícola de la Provincia de Misiones indicaron: “Se dio el momento ideal de las colmenas para aprovechar las primeras flores de la primavera. El apicultor aprovechó para alimentar a las abejas o unir las colmenas débiles”.
Atención en la alimentación
Estas temperaturas inusuales no solo pueden provocar brotes de enfermedades, sino que además puede ocasionar problemas en la alimentación.
Las abejas salieron de las colmenas, provocando un mayor desgaste, por lo cual el apicultor debe prestar suma atención a las condiciones de alimentación de sus colmenas. “La temperatura induce a un movimiento de la abeja que no es habitual en esta etapa del año. No es beneficioso, porque se corta un ciclo. La abeja esta en un ciclo de postura y corta”, afirmó desde Entre Ríos Pedro Briksa. Sin embargo destacó que: “Esto habitualmente siempre ha sucedido, las abejas reaccionan y después vuelven a su ciclo habitual”.
Campos más verdes
Los campos “reverdecieron” gracias a las temperaturas templadas y a las lluvias que llegaron a comienzos de julio en varios puntos de la región apícola más importante del país.
En la zona santafesina de Malabrigo floreció el nabo y en el monte natural hay algunas especies que comenzaron a brotar.
Sin embargo, hay quienes afirman que debido a la seca prolongada de meses atrás, el clima templado no alcanzó para el “reverdecimiento” de las diferentes especies vegetales. “En otros años se adelantaba la floración de ciruelas y duraznos, pero este año no. Esto es consecuencia de la sequía que atravesamos”, aseguró Briksa.
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