| El trimestre frío
Portal Apícola (27/06/08) Las deficiencias pluviales que predominaron en el otoño, difícilmente se repongan hasta comienzos de primavera.
Durante la tercera semana de junio las precipitaciones reaparecieron en vastos sectores de la región pampeana. El mal tiempo se generalizó en la mayor parte de las zonas agrícolas, sin embargo solo sobre el centro noreste de Buenos Aires y noreste de Entre Ríos se observaron lluvias copiosas. Las precipitaciones llegaron al centro norte de La Pampa donde eran muy necesarias, esto animó a los productores a iniciar o retomar las siembras. Esta actividad, por cierto se realiza dentro de un marco de mayor riesgo que el habitual dado el comportamiento de las lluvias otoñales. El sur entrerriano también recibió lluvias pobres y comienza a cerrar su ventana de siembra, señala un informe elaborado por la Consultora de Climatología Aplicada.
Los meses de invierno se caracterizan estadísticamente por mostrar una clara diferenciación entre las lluvias que reciben las zonas agrícolas del este y las del oeste. Esto puede apreciarse en el mapa que presenta la distribución normal de las precipitaciones de invierno (1973-2007). El gradiente de acumulados pluviales es marcadamente decreciente hacia el oeste, evidenciándose con claridad las fuentes de humedad que actúan durante este período. |
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El este de la provincia de Entre Ríos y la mayor parte de Buenos Aires tienen mejores posibilidades de mantener un patrón pluvial más generoso, fundamentalmente porque durante este período este sector es transitado por masas de aire con mayor contenido de humedad, las cuales pierden presencia hacia el oeste. El recorrido de estas masas de aire recién se modifica a comienzos de septiembre, facilitando oportunamente la mejora de la oferta de agua. Si los cultivos de invierno son implantados con suficiente humedad, las lluvias que muestra el mapa son más que suficientes para transitar las primeras etapas fenológicas en provincias como Córdoba, La Pampa, oeste de Buenos Aires e incluso el sudoeste chaqueño y Santiago del Estero.
Durante lo que va de junio, aunque en forma irregular, las precipitaciones han tendido a respetar el patrón pluvial. Solo se han observado lluvias copiosas sobre sectores del este. Particularmente sobre el centro este de la Mesopotamia y el este de Buenos Aires. El sur de Entre Ríos, como dijimos, no ha recibido lluvias como para colmar las necesidades hídricas del primer metro de suelo.
La franja que desde los departamentos de Unión y Marcos Juárez en Córdoba se despliega por el centro de Santa Fe hasta el sudeste entrerriano, no solo tiene problemas para concretar sus siembras sino que también es evidente el problema con las pasturas.
Es importante considerar que en aquellas zonas donde se recibieron entre 10 y 15 milímetros es posible que repunte la intención de siembra. En esta época la pérdida de humedad del suelo es mínima y 15 milímetros de lluvia pueden ser suficientes como para mantener la humedad en la cama de siembra.
Si tenemos en cuenta el comportamiento pluvial del otoño, parece difícil que el invierno cumpla con la distribución de precipitaciones que presenta el mapa. Las zonas con mejores probabilidades para concretar este escenario comprenden el centro y este de Buenos Aires y zonas del norte de Entre Ríos, principalmente hacia el este.
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